Con una trayectoria de 15 años, el taller Talavera de la Reyna ha logrado posicionarse como uno de los mejores, más innovadores y de mayor calidad en Puebla. Surge en un momento de repunte en la producción de talavera y del interés profundo de una persona en lograr mejores resultados. En menos de 10 años su directora y fundadora, Angélica Moreno, alcanzaba notablemente la meta de convertirlo en el alfar talaverano más exitoso entre los fundados hacia finales del Siglo XX. Talavera de la Reyna, además de remitir nominalmente al poblado español que nos legara una tradición centenaria en la fabricación de este particular tipo de cerámica, es hoy un nombre de prestigio reconocido cada vez en más sitios de la República Mexicana y el extranjero.

El taller abrió formalmente, en las instalaciones que hoy ocupa, el 8 de septiembre de 1990. Desde el principio se pretendió ir más allá de lo que siempre se había elaborado en talavera, proponiendo diseños nuevos basados en la repetición o descontextualización de los detalles incluidos en piezas antiguas. Se tendió a lo simple contra la saturación visual que ha caracterizado históricamente a esta artesanía. Partiendo de esa idea, los artesanos crearon, conjuntamente con Angélica Moreno, líneas de diseño exclusivo del taller: Casa Vieja, Las Américas, Mandarín y la de células, entre otras. El plumeado tradicional empezó a realizarse en colores diversos al azul, como el amarillo.

Todos estos cambios se implementaron con el objetivo de ofrecer algo diferente y contemporáneo por su sencillez; la novedad estaba en el planteamiento, no en los motivos decorativos en sí. Hoy es posible tener un objeto de talavera minimalista, gracias a la simplificación de las formas en el decorado.

 

Es una artesanía tradicional hecha a mano, con materiales y procesos que se han mantenido casi inalterados a lo largo de 450 años. Con el fin de preservarla, talleres que continúan con su elaboración según el método tradicional del Siglo XVI solicitaron y obtuvieron del gobierno federal en 1997 su protección bajo el esquema internacional de Denominación de Origen, que identifica a ciertos productos que deben sus características únicas exclusivamente al medio geográfico, incluidos sus factores naturales y humanos.
En México, para dar respaldo a las denomiaciones de origen, se emite una Norma Oficial Mexicana que define los parámetros de elaboración y características con que debe contar el producto. A la talavera le corresponde la NOM-132-SCFI-1998; TALAVERA, Especificaciones, que protege los principios de su fabricación según las siguientes características:

  • Ubicación del taller y origen de los barros de la denominada zona de talavera.
  • Elaboración individual, pintado a mano.
  • Colores difusos.
  • Presencia de craquel (pequeñas fisuras) en su recubrimiento.
  • El vidriado base no debe ser totalmente blanco ni transparente.
  • Proporcionalmente más pesada que otras cerámicas.
  • De conformación rígida y gran dureza.
  • Amplia resistencia y gran dureza.
  • Amplia resistencia al desgaste y a la decoloración.
  • Cumplimiento total de las normas respecto al contenido de plomo en cerámicas vidriadas.

Talavera de la Reyna obtuvo el certificado de autenticidad con la clave DO4-002 en 1998, siendo uno de los 16 talleres productores que cuentan con él y lo conserva en la actualidad.

   
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